Durante mucho tiempo vimos la seguridad como la protección de nuestros hogares, bienes o espacios físicos. Sin embargo, en la actualidad existe un nuevo ámbito que requiere atención permanente: nuestra vida digital. Cada fotografía que compartimos, cada publicación en redes sociales, cada compra en línea y cada trámite realizado por internet deja una huella que puede ser utilizada tanto para nuestro beneficio como para fines maliciosos. En este escenario, la ciberseguridad se ha convertido en una necesidad cotidiana para toda la población.
En Chile, el uso de internet y las redes sociales ha crecido de manera sostenida durante la última década. Hoy millones de personas utilizan plataformas digitales para comunicarse, trabajar, estudiar, comprar productos o acceder a servicios públicos y privados. Sin embargo, este avance tecnológico también ha sido acompañado por un aumento en los delitos informáticos, las estafas digitales y el robo de datos personales.
Las modalidades de fraude son cada vez más sofisticadas. Los ciberdelincuentes utilizan, con ayuda de la Inteligencia Artificial, correos electrónicos falsos, mensajes de texto fraudulentos, llamadas telefónicas engañosas e incluso perfiles falsos en redes sociales para obtener información sensible de las personas. Muchas veces basta con hacer clic en un enlace aparentemente legítimo o entregar un código de verificación para que un delincuente acceda a cuentas bancarias, correos electrónicos o información personal.
Uno de los aspectos más preocupantes es la exposición de datos sensibles en redes sociales. Frecuentemente compartimos información sobre nuestra ubicación, actividades diarias, familiares, lugares de trabajo o rutinas sin considerar que estos datos pueden ser utilizados por terceros para cometer fraudes, realizar suplantaciones de identidad o desarrollar ataques más dirigidos. Lo que para una persona puede parecer una publicación inocente, para un ciberdelincuente puede representar una valiosa fuente de información.
En Chile, el fortalecimiento de la ciberseguridad se ha transformado en una prioridad nacional. La creciente digitalización de los servicios financieros, la salud, la educación y la administración pública ha hecho necesario desarrollar nuevas capacidades para proteger tanto a las instituciones como a los ciudadanos. Sin embargo, ninguna estrategia tecnológica será suficiente si las personas no desarrollan hábitos digitales seguros.
Esta realidad también tiene una expresión concreta en la Región de Ñuble. Aunque muchas veces se piensa que los ciberdelitos afectan principalmente a las grandes ciudades, la experiencia demuestra que las estafas digitales impactan por igual a personas de comunas urbanas y rurales. El aumento del comercio electrónico, la banca digital y el uso masivo de redes sociales ha ampliado las oportunidades para los delincuentes, quienes pueden actuar desde cualquier lugar del mundo y afectar a usuarios locales con la misma facilidad que a quienes viven en Santiago o en otras grandes ciudades. Por lo anterior, la educación resulta fundamental. Aprender a utilizar contraseñas seguras, activar la autenticación de dos factores, desconfiar de mensajes sospechosos, verificar la identidad de quienes solicitan información y limitar la exposición de datos personales en redes sociales son medidas simples que pueden marcar una gran diferencia.
Proteger nuestros datos personales es también proteger nuestra identidad, nuestro patrimonio y nuestra privacidad. Así como cerramos la puerta de nuestra casa al salir, debemos aprender a resguardar nuestra información en el mundo digital. En una sociedad cada vez más conectada, la confianza en la tecnología dependerá en gran medida de nuestra capacidad para utilizarla de manera segura y responsable. El desafío para Chile y para Ñuble no es solo avanzar en digitalización, sino hacerlo con una cultura de ciberseguridad que permita aprovechar los beneficios de la tecnología sin poner en riesgo a las personas

Gastón Márquez
Académico del Departamento de Ciencias de la Computación y Tecnologías de la Información
Universidad del Bío-Bío Chillán, Chile